¿Qué es la fisioterapia geriátrica?
La fisioterapia geriátrica es la que se dirige a las personas mayores y tiene en cuenta los cambios propios del envejecimiento: menos masa muscular, articulaciones más rígidas, reflejos más lentos y, a menudo, varias enfermedades a la vez. Su objetivo no es solo tratar el dolor, sino conservar tu independencia el mayor tiempo posible: levantarte de la silla, subir escaleras, salir a la compra o pasear sin miedo.
En el Centre de Fisioteràpia Sònia Sieiro la sesión dura 60 minutos, un tiempo que permite trabajar sin prisas, respetando el ritmo de cada persona y dejando espacio para las preguntas.
¿Qué problemas trata?
- Artrosis de rodilla, cadera, manos y columna: dolor, rigidez matinal y pérdida de movimiento.
- Pérdida de equilibrio y miedo a caerse, que a su vez lleva a moverse menos y a perder más fuerza.
- Debilidad muscular y cansancio al caminar o al subir escaleras.
- Recuperación tras una caída, una fractura o una operación, como una prótesis de cadera o de rodilla (hablamos más sobre ello en rehabilitación y lesiones).
- Dolor de espalda y cuello crónico por postura, desgaste o sedentarismo.
- Rigidez generalizada tras periodos de poca actividad o reposo prolongado.
Cómo trabajamos
Antes de proponer nada, hacemos una valoración completa: tu historial, tus medicamentos, las pruebas que tengas, cómo te levantas, caminas y mantienes el equilibrio. A partir de ahí, el tratamiento combina:
- Terapia manual suave: movilizaciones y masaje terapéutico adaptados a la sensibilidad de cada persona, para aliviar dolor y rigidez.
- Ejercicio terapéutico: fuerza de piernas, ejercicios de equilibrio, entrenamiento de la marcha y de las transferencias (sentarse y levantarse).
- Educación y pautas: te explicamos cómo moverte, qué evitar y qué ejercicios sencillos hacer en casa.
- Seguimiento: revisamos periódicamente tu evolución y ajustamos el plan.
Cuando el dolor está más controlado, es fácil dar el paso siguiente. Nuestras clases de gimnasia para mayores de 50, en grupos de máximo 5 personas guiados por un fisioterapeuta, son una buena forma de mantener los avances con compañía y supervisión.
¿Cómo saber si tú o un familiar necesitáis fisioterapia?
A veces el cambio es tan gradual que pasa desapercibido. Algunas señales que conviene no ignorar:
- Se agarra a los muebles o a la pared para desplazarse por casa.
- Tarda más en levantarse de la silla o del sofá, o necesita apoyar las manos.
- Evita las escaleras o deja de salir a pasear por miedo a caerse.
- Ha tenido alguna caída o varios tropiezos recientes.
- Camina con pasos más cortos o arrastrando los pies.
- Siente dolor al moverse y por eso se mueve cada vez menos.
Detectarlo a tiempo permite intervenir cuando todavía hay mucho margen de mejora. Si te reconoces en alguna de estas situaciones, una valoración te dirá qué se puede trabajar.
Prevención de caídas: lo que sí funciona
Las caídas son una de las principales causas de pérdida de autonomía en la edad avanzada, y muchas se pueden prevenir. Trabajamos sobre tres frentes:
- Fuerza: unas piernas fuertes responden mejor ante un tropiezo.
- Equilibrio y reacción: ejercicios progresivos, siempre con supervisión y apoyo cercano.
- Entorno y hábitos: recomendaciones sobre calzado, iluminación, alfombras o ayudas para caminar, adaptadas a tu caso.
Fisioterapia a domicilio
No siempre es posible venir al centro. Si tienes movilidad reducida o una situación que te impide desplazarte, puedes consultar nuestro servicio de fisioterapia a domicilio, que lleva el tratamiento a tu casa.
Cuándo consultar al médico
Antes de empezar, si tienes una enfermedad cardiaca, respiratoria o neurológica, o tomas medicación que afecta al equilibrio, es útil que nos lo cuentes y, si lo consideras necesario, lo comentes con tu médico. Y acude a él sin esperar si notas dolor en el pecho, falta de aire inusual, mareos repetidos, pérdida de fuerza brusca en un lado del cuerpo o dolor intenso tras una caída.
¿Quieres mantenerte activo y moverte con más seguridad? Llámanos al 625 459 056 y te explicamos cómo podemos ayudarte tú o tu familiar.
