¿Qué es el dolor de ATM?
La articulación temporomandibular (ATM) conecta la mandíbula con el cráneo, justo delante de cada oído. Interviene cada vez que hablas, masticas, bostezas o tragas, y trabaja junto con los músculos masticatorios (masetero, temporal y pterigoideos) y la musculatura del cuello.
Cuando esta articulación o los músculos que la rodean se sobrecargan o se desajustan hablamos de disfunción temporomandibular o trastorno de la ATM. Puede aparecer con dolor de mandíbula, ruidos al abrir la boca, limitación de la apertura o bloqueos, y a menudo se acompaña de dolor de cabeza, de oído o de cuello. Es un motivo de consulta frecuente y, en la mayoría de los casos, de origen muscular y funcional.
No todo dolor en esa zona procede de la ATM: las muelas, los oídos, los senos paranasales, los nervios o el cuello pueden dar síntomas parecidos. Por eso la valoración busca distinguir de dónde viene la molestia y, cuando hace falta, te derivamos al dentista, al médico o al especialista que corresponda.
Causas más frecuentes
El dolor de ATM suele tener varios factores a la vez:
- Bruxismo: apretar o rechinar los dientes durante el día o durante el sueño.
- Estrés y tensión emocional, que se acumula con frecuencia en la mandíbula y el cuello.
- Hábitos como morderse las uñas o los labios, masticar chicle de forma continua o apoyar la barbilla en la mano.
- Postura de cuello y cabeza, por ejemplo al trabajar con el ordenador, que modifica la mecánica de la mandíbula.
- Alteraciones dentales o de la mordida, que pueden contribuir aunque no siempre son la causa.
- Traumatismos o una apertura de boca muy amplia y prolongada, como en tratamientos dentales largos.
- Desgaste articular o cambios en el disco de la articulación.
¿Cómo tratamos el dolor de ATM en nuestro centro?
En nuestro centro la ATM la trata Jaume Guerra, fisioterapeuta con formación específica en esta articulación, además de en punción seca y neuromodulación percutánea. Empezamos con una valoración de 60 minutos: exploramos cómo abres y cierras la boca, palpamos la musculatura masticatoria, revisamos el cuello y la postura, y preguntamos por tus hábitos, el sueño y el estrés.
Con esa información planteamos un tratamiento que puede combinar:
- Terapia manual sobre la musculatura masticatoria, la articulación y la zona cervical, para reducir la tensión y mejorar la apertura.
- Punción seca en músculos como el masetero o el temporal cuando hay puntos gatillo que mantienen el dolor.
- Neuromodulación percutánea, una técnica que utiliza una aguja y estimulación eléctrica de baja intensidad sobre el nervio, indicada en casos seleccionados.
- Acupuntura como apoyo para el dolor y la relajación muscular.
- Ejercicios de control mandibular y pautas para que sepas cómo colocar la mandíbula y reducir los hábitos de sobrecarga.
Si tu dentista ha pautado una férula de descarga, el trabajo de fisioterapia la complementa. No hay un número fijo de sesiones: se ajusta a tu evolución. Cada persona recibe un plan distinto: en unos casos predomina el trabajo muscular, en otros la movilidad de la articulación o el control de los hábitos. Cuando el dolor mandibular se acompaña de tensión en la nuca, puede interesarte nuestra página de cervicalgia y dolor de cuello.
Qué puedes hacer en casa
- Boca en reposo. Mantén los labios cerrados y los dientes ligeramente separados, con la lengua apoyada en el paladar. Si te sorprendes apretando, relaja.
- Dieta blanda temporal si masticar duele: evita alimentos duros o muy chiclosos y no abras la boca en exceso.
- Calor húmedo suave sobre los músculos de la mejilla, unos 10 minutos, para relajar.
- Apertura lenta y controlada. Abre la boca despacio, sin forzar y sin que salte el chasquido, varias veces al día.
- Evita los hábitos de sobrecarga: chicle, morderse las uñas o apoyar la mano en la mandíbula.
- Cuida el cuello y el estrés: pausas al trabajar con pantalla, buena postura y alguna técnica de relajación antes de dormir.
¿Cuándo acudir al médico?
Acude a urgencias o a tu médico si la mandíbula se bloquea abierta o no consigues abrirla, si el dolor sigue a un golpe, si hay hinchazón de la cara con fiebre, o si el dolor se acompaña de síntomas generales como los descritos en las señales de alarma. Si no mejoras, tu dentista o tu médico pueden valorar otras causas.
Si el dolor de mandíbula, los chasquidos o los dolores de cabeza te acompañan a diario, en el Centre de Fisioteràpia Sònia Sieiro, en El Vendrell, lo valoramos contigo. Pide cita en el 625 459 056.